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Demasiado engolamiento en el “estado de la región” Imprimir E-Mail
Asturias
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
jueves, 04 de octubre de 2007

Se debate estos días en el parlamento asturiano la situación de la región en paráfrasis sin rubor del debate del “estado de la nación” que concelebran los políticos nacionales en las Cortes. Recordamos que éste último empezó siendo, a su vez, nuevo calco “felipista” –a partir de 1983- del debate del estado de la unión que en los EE UU tienen larga tradición. Si como idea es más que aceptable en el caso de una nación soberana y, si nos referimos a una región o un municipio es necesario debatir, sí, pero en un plano más técnico, la pretenciosidad de algo así protagonizado por políticos que se creen más de lo que son, es casi ridícula.

El caso es que los líderes del PSOE, PP e IU adoptan formas, modos y frases propios de estadistas que tienen en sus manos el destino de poco más de un millón de asturianos cuando no es así en absoluto. Lo que puedan hacer, prometer, cumplir o incumplir tiene generalmente escaso impacto en el desarrollo regional.

El presidente Areces aporta datos que le hacen hablar de que estamos ante un “horizonte de pleno empleo” como si tal circunstancia fuese producto de su habilidad como gobernante. De esa misma guisa, Ovidio Sánchez habla del problema demográfico asturiano achacándolo a “Tini” y a sus consejeros cuando sabe o, al menos debería barruntar, que esos problemas y situaciones tienen factores externos de ámbito nacional e internacional más decisivos o a tendencias profundas de la sociedad asturiana que se concretan en falta de iniciativas privadas y de desconfianza en el futuro.Image

Pero lo cierto es que debaten, preparan baterías de datos y de promesas y guiños aquí, allá, amenazas y doctrinas democráticas. Mientras que Izquierda Unida (¿?) intenta sacarle jugo a la mínima posibilidad de extorsionar al gobierno asturiano exhibiendo su fracaso electoral encarnado en los cuatro escaños obtenidos. Jesús Iglesias dice que Areces no podrá configurar mayorías de gobierno y que el presidente debe estar muy asqueado de IU dado que rechaza el salario social que ésta pidió insistentemente la pasada legislatura. Sin duda que puede ser así, que el salario social puede ser considerado por Areces como desmotivador para la búsqueda de empleo. Y es que tal situación es la que produciría dicho emolumento por no hacer nada. Pero lo que el presidente dice en verdad e Iglesias sabe, es que está harto del abrevadero que los comunistas “progres” organizaron en sus dos consejerías. Es que, perdido apoyo electoral, que pretendan ampliar su particular pesebre es penoso.

Y de eso se trata en el debate del “estado de la región”, de intentar mantener el PSOE el imprescindible acceso al dinero para repartir prebendas a los empresarios y sindicatos, pagar a los funcionarios por hacer lo mismo que harían si dependiesen del Gobierno nacional y poco más. Porque el engolamiento que adoptan para hacer creer que es realmente trascendente y de interés general lo que debaten parece ridículo. Para más abundamiento sólo resta añadir las perlas del tercero en discordia, el PP de Ovidio Sánchez, el cual, tras sestear cinco días de cada siete, dice que Areces debe tener “cintura y tolerancia”, justamente las virtudes que Zapatero dice exhibir y en las que, con la hondura habitual, asienta la esencia de la democracia.

Asturias se agosta año tras año en un caldo social y económico espeso, quietista y caciquil mientras los políticos, buscando captar rentas presupuestarias para provecho personal, escenifican una farsa ante todos los asturianos.


Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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