La no tan sorprendente moción de censura planteada por la USPC y el PP en el Ayuntamiento de Corvera para desalojar al PSOE viene a mostrarnos la inevitabilidad de ciertas situaciones, en este caso el viaje en común de dos opciones políticas que nunca deberían haberse separado.
Aún así, a varios días de la celebración del legítimo mecanismo, no podemos dejar de pensar en los vericuetos recorridos por los dos partidos hasta alcanzar este punto. Los que sufrimos una enfermiza filia para con el PP podríamos estar encantados con el hecho de que la formación volviera a estar presente, no importa si es en minoría, en la Corporación local. También que el Presidente del Partido Popular en Corvera, Luis Solares, se llene una y otra vez la boca con términos como “liberal”, “privatización” y otros que hábilmente le habrá facilitado su joven negro. En cualquier caso nuestra alegría no resulta completa porque deja mucho que desear la imagen que de cierta ideología política se está dando. Si nos olvidamos del análisis profundo de la situación y vamos a lo que el vulgo percibe, Luis Solares cede su voto a la USPC a cambio de privatizar el servicio de limpieza y la gestión de la futura piscina municipal, amén de hacerse fuerte en la Concejalía de Urbanismo y rabilar en la de Cultura (recordemos la época de la Escuela de Música). La privatización del servicio municipal de aguas será lo siguiente en caer y ya veremos qué mas. Volverán las oscuras golondrinas, a saber, las concejalas de la USPC que cobraron de las arcas en épocas pasadas y quién sabe si Solares tendrá “sueldín” como concejal liberado, otra vez. Esa percepción amplifica la idea de que la derecha, agarrada a supuestos principios liberales, utiliza la privatización de servicios públicos como elemento generador de su propia riqueza, no de la riqueza de los demás, al margen de que la calidad final del servicio mejore o se satisfagan de mejor manera los servicios prestados, en el primer caso porque nadie está nunca conforme con los servicios recibidos y siempre reclama más, y en el segundo porque, en el caso de su satisfacción sea casi plena, dirá que si fuera público saldría más barato. La actitud del señor Solares no es la más adecuada en política. Puede que sus ideas, todavía muy verdes, le llenen la boca y tal vez algún bolsillo, pero flaco favor hace a un liberalismo maltratado por el socialismo, el comunismo, el marxismo, id est, toda la parafernalia de caducos ideales de izquierda que jamás generaron riqueza allí donde se instauraron. Un político liberal ha de ser una persona seria, con una imagen política intachable, un bagaje cultural amplio y, sobre todo, una claridad de ideas meridiana. Luis Solares carece de muchas de estas deseadas características. Su pleito con el dirigente de la USPC y futuro alcalde, Luis Belarmino Moro, dio que hablar en mil tertulias y no hizo más que airear una disputa que debería haber finalizado en el mismo momento en que se creó. Las continuas batallas que libró con diferentes colectivos municipales (volvemos a la Escuela de Música) mermó la escasa simpatía de que podía gozar en círculos ajenos al partido, y finalmente el apoyo al PSOE hace ya más de un año vino a encender los ánimos de muchos que no vimos, y así seguimos, la magistral jugada del campeón internacional. La situación del PP de Corvera se deriva de una jerarquía que carece de las bases necesarias para formar un grupo sólido, cohesionado y unido ante el difícil panorama electoral que presenta el Concejo, claramente sesgado hacia la izquierda. Se necesita una renovación íntegra de la Junta Local dando cabida a ciudadanos capaces de ofrecer un proyecto serio que se gane al electorado día a día y no a través de maniobras ajenas al correcto devenir democrático. La vuelta al Gobierno local del binomio USPC-PP es, en parte, una buena solución frente a la estupenda pátina democrática con la que nos decoraron el Concejo el alcade espureo y sus secuaces. Estaríamos plenamente satisfechos si tuviéramos la certeza de que Luis Solares y sus acólitos harán las cosas de la mejor manera posible, de acuerdo a nuestra ideología y defendiendo con vehemencia y claridad cada una de las decisiones tomadas. A día de hoy no es así. Presentan una moción de censura constructiva y nadie tiene claro el por qué y el para qué, al margen de desalojar al actual partido del poder y enmendar algunos errores de la actual corporación. Vigilemos que el buen nombre del Liberalismo se mantenga limpio y al margen de personajes que confunden esta maravillosa manera de pensar, de vivir, de gobernar, con un populismo más cercano de lo que parece a regímenes del Cono Sur. |