Callejero de Oviedo PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Francisco Alamán Castro   
sábado, 14 de junio de 2008

ImageEl Ayuntamiento de Oviedo aprobará en un mes los cambios en el callejero (LNE, 30-5-8) por su relación con la heroica defensa de la ciudad desde julio del 36 a octubre del 37.

Qué memez, después de setenta años, que importa de quien fueron los héroes, lo único que debería importar es que lo fueron en Oviedo, por Oviedo y por su España.

Yo estoy muy orgulloso de los héroes milicianos asturianos de la sierra del Cuera, que con armamento de desecho, sin munición, sin artillería, sin aviación, sin comida, sin ropa, sin mandos y sin paga, sus jefes estaban ahorrando hacía tiempo para el dorado exilio, aguantaron a las Brigadas Navarras, unidades de élite, inmensamente superiores en número, preparación para el combate, armamento, aviación, mandos preparados, etc. Portándose como españoles heroicos luchando hasta la muerte por su España. ¿Qué importa a estas alturas cual? Nunca se me ocurriría avergonzarme de ellos, si, y mucho, de Belarmino Tomás y sus cuates. ¡Cobardes y ricos cuates eso sí!

No se merece esto tan brava ciudad. Sí nos lo merecemos nosotros que no exigimos a nuestro Alcalde que la respete.

 La Laureada. ¿También la quitarán?

Una de las primeras calles fue la del capitán Almeida, que un rojo de pro, el camarada Laso Prieto, en EL Catoblepas (nº 74), acusaba con vileza de organizar los convoyes de la muerte hacia el cementerio con los presos que luego allí asesinaban.

El primer ejecutado, con razón o sin ella eso no importa, fue Gerardo Álvarez Marrón, el 26-11-36, duramente juzgado en Consejo de Guerra, pero juzgado. Iban en Gijón por los dos mil, la inmensa mayoría sin juzgar, pero sacados de las cárceles del Gobierno.

El capitán Almeida había muerto heroicamente, dando su vida por la España que él creía sin pedir ni obtener nada a cambio, el 16-11-36. Miente el camarada Laso, mal pudo organizar el asunto.

El otro día estuve en Mieres con mi amigo Álvarez Cuartas, cerca de los Pasionistas vimos unas nuevas calles, de personajes que habían asesinado, o animado y consentido su asesinato y otros muchos durante el 34 y el 36.

Ninguno dio su vida por la España que creían, pero sí sacaron grandes tajadas de la misma.

Hago notar, son opiniones de camaradas suyos que lo vieron de cerca, algunos hasta participaron en las tajadas.

Ramón González Peña: Se hacía llamar “Generalísimo” le pisó el título a Franco.

Huye en el 34 con un saco lleno de dinero robado en el Banco de España, previamente, para que la huida fuera más fácil, publica un bando diciendo que aguanten que la revolución ha triunfado en toda España.

Tiene la mala suerte de encontrarse con unos anarquistas en Trubia, le quitan el saco, la pluma Mont Blanc y el reloj de oro, no lo matan de milagro o a lo mejor de agradecimiento por lo del suculento saco que les había traído. F. Largo Caballero, Fundación Pablo Iglesias (FPI), AFLC XXII, fols. 186-9

Le trincan escondido en casa de una viuda muy beata de Ablaña, él, que había asesinado a 34 curas, quemado todas la.s iglesias que pudo, volado, como fin de fiesta, la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y le juzgan.

Comenta cariñosamente su jefe Largo Caballero la hombría del valiente Ramón en el Consejo de Guerra: “Avergüenza e indigna leer las manifestaciones transcritas; no se ve en ellas ningún rastro de virilidad ni de grandeza; todo es pequeño y bajo; delaciones, cobardía, indisciplina, prurito de pasar por lo humano y colocar a los trabajadores combatientes en situación antipática por sanguinarios y anárquicos”. F. Largo, Correspondencia secreta, p.148.

Es ministro en la guerra, Decide que de saco nada, mejor tenerlo en París calentito, se forra. Esta vez, ya sin el engorro del saco, salva el buen y grueso reloj de oro, la pluma Mont Blanc y alguna otra cosilla.

Acaba la guerra, Negrín le hace uno de los capitostes del SERE en París, instrumento que manejaba lo robado por Negrín para organizar el exilio republicano, donde unos, muy pocos, se organizan un magnifico exilio y los más a correr delante de los nazis. El callejeado en Mieres se forra, costumbre de la casa.

Contaba Vicente Rojo (Comandante en Jefe del Ejército Popular), en carta a Negrín, como hacían las últimas perras: Febrero 1939. Estaba el Gobierno en Francia, Negrín obligaban a los republicanos a defenderse, imponiendo muchas penas de muerte a los que flaqueaban. Rojo se niega a volver a la zona centro y escribe: “Si era verdad que la zona central iba a continuar la guerra en serio, ¿por qué se liquidaban en Francia las existencias que en víveres, materias primas y armamento de transito se tenían acumuladas? Esto era demasiado claro y definitivo y significativo para no desconcertarse: por un lado se liquidaba económicamente el conflicto, transformando todas las existencias (en dinero naturalmente); por otro se ordenaba resistir sin dar medios para ello, ni siquiera víveres”. V. Rojo, ¡Alerta los pueblos!, p. 240.

Belarmino Tomás:

Había participado en la salvajada del 34 como jefe civil de la misma, cierto con un poco menos de indecencia que el anterior.

En el 36 manda en Asturias.

Solo en los dos primeros meses del Alzamiento, asesinan en Gijón a más de seiscientas personas. Muchas sacadas de la Iglesiona, cárcel responsabilidad del Gobierno por tanto de Belarmino, puerta con puerta del cuartel de la Guardia de Asalto y a menos de cien metros de su despacho.

1-8-37. El bueno de Belarmino lanza la advertencia al crucero Almirante Cervera: “los 2.200 prisioneros que tenían serían fusilados al primer disparo”. 

Posteriormente ampliaría la amenaza: “Telegrama a la Sociedad de Naciones anunciándoles que, de continuar los ataques aéreos a Gijón el Consejo daría ordenes de ejecutar todos los presos políticos”. “El Consejo Soberano (Belarmino) extrema hasta donde puede las medidas de rigor. No se sabe por qué suerte de extravío de la razón, cuando se proyectan medidas severas se las relaciona con los presos”. J. Zugazagoitia (director de El Socialista, Ministro de Gobernación en guerra) Guerra y vicisitudes de los españoles, p.345

14-8-36. Los aviones nacionales bombardean objetivos militares en Gijón (estación de ferrocarril, correos, emisora de radio y el cuartel de Asalto, todos recibieron impactos, aunque hubo las víctimas civiles inevitables). Esa noche sacan a 116 prisioneros que son asesinados, como había prometido nuestro buen hombre.

Los nacionales bombardean el puerto del Musel, Belarmino coloca un barco prisión, el carguero Luis Caso de los Cobos, con 150 mujeres y 365 hombres, pegado al  destructor republicano “Ciscar”, el más rápido de la Flota roja, en el que Belarmino pensaba huir. R. Álvarez Palomo, Consejero de Pesca del Gobiernín. Rebelión militar y revolución en Asturias. Geminiano Carrascal, Asturias 18 de julio 1936, 21 de octubre 1937. Era lo mismo que recientemente otro cruel animal Sadam Hussein hacia con los prisioneros, con la floja disculpa para éste, que eran pilotos que previamente le habían bombardeado a él. Los de Belarmino eran pobres gentes, mujeres y hombres que con nadie se habían metido, sacados de sus casas y tratados brutalmente.

Le describía Azaña: “Belarmino Tomás, “vanidoso, ambicioso y extravagante”. La política practicada por la “República de Asturias” era la más adecuada para “fabricar fascistas”. El coronel Prada (primer jefe militar de Asturias) informó que se “encarcelaban a niños de 8 años porque sus padres eran fascistas, y a muchachas de 16 ó 18 años, sobre todo si eran guapas”, en el informe Buzón se aclara que eran violadas. OC, V.IV, p. 864.

“Belarmino Tomás eso que han llamado “Gobierno soberano”… no se ha visto causa más justa servida más torpemente; ni buena voluntad más tan fervorosa como la de los combatientes auténticos, peor aprovechada”. OC, V.IV, p.775.

Le cuenta a Azaña el coronel Prada. Informe sobre la pérdida del Norte: “Era evidente (p.280) que conocida la marcha de los Consejeros la moral caería verticalmente y entonces... no había posibilidades de encauzar la salvación del mínimo de fuerzas útiles y destruir las armas”

3-9-37. Decía el Avance (PSOE) de Gijón, ya estaba Belarmino preparando la huida (p.119): “Si es un hombre que no quiere pelear, se le fusila; si es una unidad que no responde todavía a la llamada, se la diezma o quinta (se fusila uno de cada diez o cada cinco); si es un grupo disperso se le ametralla”.

E insistía el día 20 (p.172), cuando ya tenían un píe en el barco para huir, faltaban horas: “Al militar que abandone el puesto no hay que darle tiempo a que explique por que lo abandonó. Se la fusila antes, sin que explique nada. No se puede perder el tiempo en oír excusas de cobarde.

El 20-10-37 huyen autoridades, se fusilan 3 jefes de brigada, 6 jefes de batallón y 12 oficiales para mantener la disciplina, H. Thomas, La guerra civil española, p.785 tropa ni se sabe. Se habían portado, días antes, como héroes en el Mazuco y Cuera, hasta el general Solchaga lo reconocía en su informe a Franco.

En la última reunión del Gobiernín (20-10-37, por la mañana) Prada advierte a Belarmino, que si se va no habrá ninguna posibilidad de salvar a nadie de los combatientes, que se podían salvar muchos si aguantaban unos días. Pero sí él se iba caería la moral y no habría ninguna posibilidad. Prada tenía unos planes muy concretos y había dado instrucciones a los jefes de Ejército, pero necesitaba un tiempo mínimo.

No se lo dio Belarmino, que salió huyendo en el barco que más corría.

Cuenta Azaña: “el gobiernín tenía preparada la huida… pero dejando en tierra a los jefes… para desatracar, tuvieron que armar una ametralladora…porque… las gentes… pedían sitio en el barco… Buzón (jefe del Estado Mayor de Prada) habla bien, en general, del valor… de los combatientes asturianos; pero a medida que se iba subiendo en jerarquía, todo era peor”. OC, V.IV, p.851.

Azaña: “He recibido… la memoria del teniente coronel Buzón sobre lo ocurrido en el norte… mejor que extractarlo, prefiero dejarlo unido a estos apuntes”. OC, V.IV, p. 868.

Informe Buzón:

“Se llegó a extremos inconcebibles, como arribar algún barco efectos militares, uniformes por ejemplo, incautado por la Consejería de Comercio (Amador Fernández -Amadorín- mano derecha de Belarmino), a los dos meses se decía a Intendencia lo que había llegado y lo que tenía que abonar. Se ponían a la venta al público tela kaki cuando los soldados estaban sin vestir” ( Seguían con su ahorro con vistas al exilio, no hay nada como una guerra bien administrada, en eso el PSOE historicamente es inmejorable). “En León había habido soldados muertos de frío en las posiciones”… “Por fin el 18-10-37 llega el Reina…Traía 20 cañones antiaéreos, 200 ametralladoras y 30 millones de cartuchos. La sorpresa fue que los cañones eran de 1902, las espoletas eran de percusión, las ametralladoras en un 50% tenían tanta dilatación en el ánima que no servían, y los cartuchos en su mayoría eran de calibres que no servían” Lo había comprado, por orden de Belarmino, Amadorín en Francia, a precio de nuevo naturalmente. Había que hacer caja, se aprovechaba hasta los últimos momentos. “Prada acusa a Amador Fernández del fracaso del material del Reina, por creer que participó en su compra”. “El 18 salió el último barco ingles, se habían evacuado 400 heridos de los 10.000 que teníamos, para dejar sitio en los hospitales, Belarmino Tomás ordenó que fuesen desembarcados, ocupando sus puestos elementos políticos. ¡Era un caballero!

Seguía don Manuel por lo económico: “Se ha acumulado allí una cantidad enorme de valores y dinero: lo hacen subir a 6.000 millones (ahora serían 6 BILLONES de pts.), están guardados en ochocientas cajas”. OC, V.IV, p.782. Belarmino llegó a Valencia y nunca más se habló de este asunto. Allí cada uno estaba afanando suyo, como para reñir al otro estaba el asunto.

Decía Prada en su informe: “Se debían a la tropa las pagas de junio a septiembre”.

Belarmino había ordenado, bajo pena de muerte, que se aplicó en ocasiones,  la entrega de todo el oro y joyas, así como cambiar las pesetas por los belarminos, billetes como los del Monopol hechos por él sin ningún valor monetario.

Lo contaba muy bien Castro Delgado: “Y todo ello mientras en Gijón Belarmino Tomás... reclamaba en el avión una plaza para su hijo (en filas naturalmente sin ir al frente), Amador Fernández (PSOE consejero de Comercio) buscaba una comisión en Francia y escupía... su último insulto a los combatientes, en un artículo publicado en “Adelante” (sic) y titulado No mirar al mar. Mientras Avelino González Mallada, alcalde de Gijón, metía con prisa en sus maletas barras de oro (modestos ahorrillos que había hecho), que luego había de esconder temblando en la carbonera del “Toñín”, cuando en la mar les dio caza el Almirante Cervera. E. Castro Delgado (comunista, ministro, miembro del CC de PCE), Hombres made in Moscú, p.509.

El Toñiín consiguió escapar por la noche del Cervera y el honrado alcalde inmediatamente se fue a los USA, ya sabemos la patria del proletariado, poco tiempo despues se mató conduciendo el haiga más caro que se fabricaba en la época.

Estos y más que iré contando son los que van a sustituir a los héroes que murieron por su España, sin exigir nada por ello, ¡Gratis total! que dirían los socialistas actuales.

Mejor que los quiten, si los dejasen los podían confundir.

Vale más fuera que revueltos.

Y ¡SOLO FALTABA ESO!


Francisco Alamán Castro
Acerca del Autor:
Coronel de Infantería retirado
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