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Areces y el mercantilismo astur. Una situación compleja Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Joaquín Santiago Rubio   
jueves, 29 de noviembre de 2007

Antes de entrar en materia hemos de hacer una aclaración absolutamente imprescindible para entender lo que sucede. Contrariamente a muchos de los que adoptan un papel crítico con la actual situación de Asturias y de su “gobiernín”, nos negamos a justificar los vicios de unos políticos por la vía de triturar los del contrario. O viceversa. Para nosotros, los defectos que denunciamos se repiten, penosamente, en casi todos los casos y en casi todas las administraciones con simples diferencias de gradación que no de calidad.
A lo que nos trae aquí, que es señalar el conglomerado político-empresarial que afecta negativamente a Asturias, no cabe duda de que lo más certero es caracterizarlo como “mercantilismo”. Aunque el sistema político y legal, se basa, aunque vagamente, en postulados liberales y de libre competencia, lo cierto es que lo que ocurre está más cerca de las corruptelas propias del siglo XVIII en las que los reyes se arrogaban el derecho de conceder concesiones a “compañías”, cuyos directores y “generales” pertenecían al entorno personal del mismo rey o del primer ministro que fuera.

Por supuesto, el monopolio o el acceso preferente al negocio estaba garantizado por el poder político. Con esas condiciones, de capitalismo, es decir, de libre mercado, no había nada, y, por tanto, de soberanía beneficiosa del consumidor o usuario, tampoco.

Para justificar esta impostura se echaba mano de lo único que podía aducirse. Por un lado,  que la nación debía vender y no comprar para acumular reservas de oro... en manos exclusivamente de los monopolistas, habría que añadir, que sí compraban para su propio lujo. También se argüía que había que proteger la industria “nacional” –¿”regional”, diría Areces?- porque de ella dependía la riqueza de “todos”. Mientras, la gente llana del pueblo llano debía comprar los productos del monopolista oficial a los precios “de saqueo” y se les impedía comprar más barato a otros productores, fueran de donde fueran. ¿Dónde estaba el beneficio general?

Aunque la ortodoxia liberalizadora parece ser el dogma general, lo cierto es que los políticos en el poder agujeran sus principios y adoptan, de facto, un mercantilismo vergonzoso
Quotation Aunque la ortodoxia liberalizadora parece ser el dogma general, lo cierto es que los políticos en el poder agujeran sus principios y adoptan, de facto, un mercantilismo vergonzoso Quotation
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En Asturias se está imponiendo un modelo de relaciones entre los políticos en el poder y cierto empresariado que, si bien afecta a cualquier partido en turno de gobierno, en estos últimos años denota a los gobiernos de Areces como los más proclives al mismo.

Empecemos con una síntesis de los hechos:

Hidrocantábrico –HC-, empresa controlada por Electricidade de Portugal –EdP- y por Cajastur, acaba de padecer una avería casual en su central térmica de Aboño, cerca del parque de carbones, de su propiedad. El problema habido afectó a las baterías de cok de las factorías de Arcelor en Veriña y Avilés provocando una nube negra en ambas. En la mente de todos están los relativamente recientes ataques del Consejero de Infraestructuras, sr. Buendía a HC culpándola del sobrecoste de El Musel a cuenta de que HC no cedió su parque de carbones, también en Aboño, para ”acopiar material”, piedras mayormente, para la faraónica obra portuaria. El gobierno regional, no contento con saltarse el más elemental respeto por la propiedad privada en las acciones expropiatorias que practica con diversos fines, pretende que sean las empresas no sumisas quienes carguen con la culpa de no cederles la vía libre y sin compensaciones.

De siempre, el actual presidente regional  fue el menos considerado con Cajastur debido al fracaso de su pugna por el control de la entidad
Quotation De siempre, el actual presidente regional  fue el menos considerado con Cajastur debido al fracaso de su pugna por el control de la entidad Quotation
. Manuel Menéndez, presidente tanto de la entidad financiera como de HC está, debido a esta vieja refriega, en el punto de mira del actual gobierno regional.

Pero éste no es el primer ataque que recibe HC. No cabe ya duda de que la gran obra de El Musel está vinculada estrechamente al nuevo plan energético asturiano, no escrito pero sí visible a través los hechos y de la prensa asturiana. La idea es construir una planta regasificadora en las inmediaciones del puerto que alimente de gas nuevas plantas de generación eléctrica. De esta manera se cambia de un plumazo el actual modelo energético basado en el carbón a otro basado en el gas producido de esa forma.

La “encargada” de construir la planta de ciclo combinado que se alimentará  del gas obtenido por regasificación será Endesa. Como ya saben, Endesa no es lo que era. No es la entidad, saneada, limpia y modélica que Manuel Pizarro, al frente de los propietarios legítimos, que son los accionistas,  hizo frente al asalto político que se le hizo con la Opa nacionalista de Gas Natural. Fracasada ésta son otras empresas, amigas del socialismo nacional, las que se hicieron con ella: Acciona y la estatal italiana Enel.

Es con estos nuevos dueños con los que Endesa se ha hecho, prácticamente, con la “concesión” de la planta de ciclo combinado y, como agradecimiento a quien le concede tan pingüe beneficio, ataca en los medios, otra vez, a Hidrocantábrico para desacreditar a un competidor en la opción de la planta de generación que está mejor posicionado en la opinión pública asturiana que la misma Endesa. Ya son dos los ataques.

Y para que no se acuse a Asturias Liberal de estar a sueldo de Manuel Menéndez hemos de decir que partimos de considerar a las cajas de ahorro como instrumentos financieros innecesarios, que compiten privilegiadamente con los bancos merced a la protección jurídica de que gozan y de que, en un sistema de banca competitiva y no colusiva, no como el actual, estarían de más. También hemos de decir que la presencia del Estado portugués en HC a través de Electricidade de Portugal tampoco es de recibo. La participación que pretende HC en el proyecto energético es imperiosa y no excluye todo tipo de contactos políticos, en el PP y donde sea que los haya, con tal de hacerse con la planta de generación eléctrica que se planea. De hecho ya forma parte del accionariado de la regasificadora mal que le pese a Areces.

Todo esto es un punto de partida interesante para procurar desechar de la opinión pública la idea de que las relaciones de Areces con ciertos empresarios asturianos a los que vincula a las grandes obras públicas en marcha: El Musel y el Hospital Central de la Cadellada –HUCA-, tiene como objetivo crear un “mercantilismo asturiano”. Por el contrario, el régimen de concesiones y favores empresariales tiene más que ver con un “mercantilismo socialista y fraternal” pues son amigos y correligionarios los beneficiarios del mismo. No sería nada bueno aquél, como no lo es éste, pero es que ni siquiera es eso.

Podemos ejemplificar el conglomerado de amistades y favores del Gobierno regional en el empeño en colocar a empresarios asturianos cercanos a él como contratistas o como socios de las obras de la regasificadora, que ha de llevar a cabo Enagás y de la de ciclo combinado que hará, como se dijo, Endesa. Es el caso claro de Duro Felguera, empresa señera de Asturias y recomendada de Areces cono todo responsable de Enagás que se ponga a tiro para su admisión en el accionariado de la regasificadora. Lo logró tras la mediación de Gas Natural, presente en Enagás.

En la otra gran obra de claves oscuras, las del HUCA, los agraciados son algunos amigos del poder arecista, como Jacinto Rey, antiguo conocido de profesión docente del presidente regional y hoy empresario de éxito manejando contactos políticos. Rey está presente en Asturias, en las obras del HUCA, a través del Grupo San José.

¿Qué está pasando en Asturias con toda esta nomenklatura político empresarial?
Quotation ¿Qué está pasando en Asturias con toda esta nomenklatura político empresarial? Quotation

El modelo económico español y, no por casualidad, el asturiano, se está configurando con la penetración política en el empresariado a través de las grandes obras públicas. Lo que ya no se puede hacer mediante nacionalizaciones porque se acabó la popularidad de esos expedientes, se intenta a través de la influencia “de pasillo”, de actividades encubiertas de “lobby” y de planificación paralela a los cargos oficiales desde oficinas aún más influyentes que éstos.

En Asturias este estatismo mercantilista está más presente aún en estos últimos mandatos que en los anteriores, aunque, bien es cierto que nunca dejó de existir.
Tras el omnipresente mercantilismo franquista se introdujo en Asturias, y muy especialmente en los hábitos empresariales y políticos, la misma dependencia de los presupuestos del Estado. La “ideología autonomista” barniz justificador de una adoración por el dinero público venga de donde venga, trajo la idea de que Asturias ha de seguir recibiendo recursos públicos de Madrid y, si no de la misma Asturias, tras habérselos cedido el Estado una vez más. Manejando con descaro la palabra Asturias como si los intereses de Areces, de Jacinto Rey y de todas y cada una de las empresas citadas aquí fueran idénticos a los de los asturianos de a pie. No lo son.

La ofensiva de amiguismos que estamos viendo viene reforzada, no sólo por la personal y acreditada propensión del gobierno regional a ello, sino por el diseño energético que, planeado por el gobierno de Zapatero en Madrid, financiado y abordado desde Cataluña y apoyado aquí pretende convertir a Asturias en generadora y exportadora de energía. Por el camino, amigos y correligionarios se echan una mano para que el maná de las contratas y los contratos dejen en empresarios asturianos parte del beneficio.

Desde el punto de vista empresarial hay poco que decir. Los citados, rodeados de un sinfín de obstáculos legales, son conscientes de que en España, en Asturias, sólo se puede hacer negocios si se tiene vínculo con quien “da” la licencia, adjudica el contrato o regula la concesión, y adaptan sus estrategias al entorno.

Pero hay dos cosas que sí son extremadamente graves en este modo de actuar tan precapitalista y tan escasamente propio del libre mercado. La dos está relacionadas con las decisiones políticas que liberan ríos de dinero público hacia proyectos y empresas.
Todo da a entender que Asturias se encamina a pivotar sobre el sector de generación de energía. Y, decidido esto,  hay ciertas empresas que son agraciadas por la segunda decisión política, la de quién hará las obras y quién gestionará las plantas.

En próximas ediciones de Asturias Liberal abordaremos la idoneidad o no de ambas decisiones, pero podemos adelantar como clave para valorarlas el hecho de que NO son decisiones empresariales puras, sino políticas. Y avanzamos también que, si no hay un presente abierto para Asturias, si lo único que atraemos es macroinversiones en sectores energéticos es porque NO ha habido, durante los últimos treinta años otra música en Asturias que la de la dependencia de lo público y del aferramiento a un sindicalismo, a un empresariado y a unos políticos demasiado, demasiado mineros. ¿Queríamos minas y termoeléctricas de carbón? Pues tendremos gas, que es lo mismo pero más moderno.

Joaquín Santiago Rubio
Acerca del Autor:
Joaquín Santiago Rubio es maestro, Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
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