Álvarez-Cascos y su retorno a la política en Asturias PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Jaime de Hortaleza   
lunes, 07 de diciembre de 2009

ImageTodos los asturianos (excepto los del pesebre) coincidimos en que la región necesita un cambio. Los mil y un modelos probados por la nomenklatura social-comunista no han dado el resultado esperado y Asturias se hunde día a día en el desánimo y la atonía.

Como reflejo de esta apatía política y social han surgido nuevas y loables iniciativas como IDEAS o UPyD, que vienen a llenar el hueco buscado por aquellos descontentos con el establishment. La recolección de votos entre derecha, izquierda e indecisos puede generar cierta alternativa política que sustituiría a IU  como elemento necesario de negociación en el Parlamento regional.

Frente al inmovilismo de los dos grandes partidos, apoltronados en la cómoda transición que supone Javier Fernández en el PSOE y la esperada enésima derrota del eterno candidato Ovidio Sánchez, ha aparecido en escena un elemento, poderoso, que viene a alterar la estrategia de las formaciones asturianas.

Meses han pasado desde que Cascos comentó que si le invitaban a bailar, aceptaría. Y durante este tiempo multitud de ciudadanos han mostrado su esperanza y anhelo de que el ex ministro aparezca como candidato por el PP en las próximas elecciones regionales: cartas en la prensa regional, presencia de la idea en tertulias radiofónicas y televisivas, grupos de apoyo en redes sociales como Facebook…

Sí, pero hasta ahora no hay nada de nada.

Y mostrando desde estas líneas mi más absoluto deseo de que alguien venga a despertarnos, no comprendo cuál es la estrategia del candidato Álvarez-Cascos ni por dónde puede salir a escena.

Prescindir del principal diario regional tiene sus consecuencias. Aunque nos pese, La Nueva España es el gran hermano regional, y Álvarez-Cascos, por un lado, puede que la haya menospreciado contando con El Comercio para hacer públicas sus opiniones sobre Cajastur o la política de pesca regional. O tal vez sea LNE la que ha dejado de lado a Cascos y éste ha tenido que buscar cobijo en otra rotativa. Si hemos de escoger una de estas dos opciones, nos quedamos con una venganza de LNE hacia Cascos por el férreo control al que el ex ministro sometió a los periodistas de Calvo Sotelo. Muchos ni perdonan ni olvidan y el cobijo que dan Gabino de Lorenzo en Oviedo y Areces en Asturias infunde mucha confianza.

Sea cual sea la realidad, no contar con el apoyo del principal medio escrito de Asturias (sin olvidar la multitud de licencias de TDT que atesora) puede pasar una factura terrible.

El otro gran frente está en su propio partido. Las bases pueden querer a Cascos pero las directivas, la mayor parte de ellas, no. Y el desembarco previsto en Gijón no parece el más adecuado. La denuncia a (la nefasta) Pilar Fernández Pardo ha muerto en un místico comité con sede en Madrid  del que no hemos tenido más noticias. El complejo y difuso engranaje del partido se ha movido a la velocidad esperada, es decir, casi cero. Y pensar que ese 40% que apoyó al amortizado Juan Morales en el último congreso regional abrazará a Cascos es pecar de iluso.

Si a las dificultades en Gijón añadimos el más que dudoso apoyo de Gabino de Lorenzo al candidato, y sumamos que en la Villa del Adelantado las cosas están muy difíciles después de que Cascos calificara al eterno Aréstegui como el “cáncer de Avilés”, el apoyo del partido se diluye entre una fina capa de orbayu.

Por lo tanto, sin la unión firme y decidida de las grandes juntas locales y sin el apoyo del principal medio de comunicación regional, Francisco Álvarez-Cascos tiene más que difícil encontrar pareja de baile. Sabemos que es un gran estratega, que mide sus tiempos con exquisitez y que los goteos de opinión en prensa, los contactos con personas y personajes de la región y su más que permanente trabajo con relevantes figuras del PP apartadas de la política tienen un objetivo claro. Ahora bien, ni contando con el decidido impulso de Génova parece clara su reaparición, teniendo en cuenta que Mariano Rajoy no se caracteriza por la valentía de sus decisiones y la más que comprobada estrategia tancredista que bien practica.

Vuelta de Cascos, sí, con el más sincero deseo y el más firme apoyo, pero hasta el momento no están nada claras ni las estrategias ni las alianzas. Y no vivimos en un régimen presidencialista donde un self made man con mucho carisma, mejores capacidades y algunos apoyos puede llegar a congresista, senador o presidente.

Que el gran anhelo de miles de asturianos no quede en agua de borrajas. Por el bien de todos. Por el bien de Asturias.


Jaime De Hortaleza
Acerca del Autor:

Ácrata desencantado con la sociedad en la que le ha tocado vivir. Liberal, laico y aséptico.

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