En las últimas semanas aparece una y otra vez en la prensa asturiana un señor, candidato al Congreso por Asturias pero que vive en Madrid(¿?), que representa al PSOE y que nos vende lo bien que lo han hecho los socialistas durante todos estos años en la región. ¡Y lo que nos queda!
Álvaro Cuesta es un tipo peculiar. Tiene cara de buena persona, simpático, alegre. Parece afable, dado a la conversación y al abrazo antes que a la bofetada. Ahora hace campaña por su jefe, un tal Zapatero, y no le avergüenza colocarse los dedos índice o corazón, indistintamente, en su ceja derecha, para mostrar que él está con Z y “con tento”. Un gregario comprometido, fiel, como gusta a la izquierda tradicional. Don Álvaro no apea la sonrisa ya sea en campaña o fuera de ella. A las señoras les gusta mucho, cómo no. Cierto es que le falta el carisma de Felipe González pero todo se andará. Es la juventud madura, la alegría de la política asturiana en la capital del reino, el acólito que está siempre a tu derecha (en este caso tal vez a la izquierda) y no te abandona en los momentos más difíciles. A pesar de esta excelente presentación, no todo resulta tan bonito como parece. El señor Cuesta tiene un problema de interpretación de la realidad. O de percepción, según se mire. Sí, porque le preguntas por las promesas para eliminar el peaje del Huerna y un día te responde que es culpa del Partido Popular por prorrogar la concesión con Aucalsa. Apreciamos error de interpretación. Al otro contesta que han hecho tantas carreteras en Asturias que poco importa el peaje. Puede ser percepción, porque no se entera de qué le preguntas. Así lleva meses. Desde el PP le han dicho más de una vez que antes de ganar las elecciones (da igual regionales o generales) ya se conocía la prórroga realizada. Cuesta no hace caso al argumento y se sale por Pajares e incluso, para ir más rápido, amenaza con hacer una autovía por la Robla, matando moscas a cañonazos. La eliminación quedó en rebaja para transportistas y profesionales que se ahorran un porcentaje del precio. Buena medida, pero no es lo prometido. Como la “sociedad civil” siguió protestando, decidieron aplicar una segunda rebaja a aquellos conductores que transitan más de no sé cuántas veces por la autopista maldita. Tampoco ha resultado porque muchos de estos usuarios ya utilizaban un abono que se verán obligados a abandonar tras la entrada del nuevo sistema de tarificación, resultando finalmente más caro. No atinamos, señor Cuesta. ¿Qué puede hacer? Hablar de otras cosas. Dice que su jefe “regalará” 400 euros a todo el mundo, eso sí, después de ganar las elecciones. Si me los devuelve será porque anteriormente me los ha robado ¿verdad? Que está comprometido con un AVE que no sabemos si llegará en la próxima migración. Que el Musel será la envidia de España, un puerto como Dios manda y con un sobrecoste peccata minuta. El HUCA compite con el puerto gijonés en desfase presupuestario, pero no pasa nada porque los asturianos quieren esas infraestructuras y servicios “cueste lo que cueste”, dice Cuesta. Nos sale caro a los asturianos un tipo como éste, con una percepción de la realidad tan alterada que el día que atravesó el espejo para echar un vistazo al otro lado olvidó anudarse una cuerda para volver. |