Al final del año 2007, casi cuatro años después de la masacre de Atocha, creo que es de justicia hacer un balance de lo que se ha hecho y lo que se ha dejado de hacer por esclarecer el mayor atentado terrorista de la historia de España y de Europa. Máxime, cuando el terrorismo y sus acciones ocupan, casi a diario, los informativos de nuestro país y de todo el mundo.
No creo necesario advertir que cada acto terrorista reviste unas circunstancias especiales y específicas, no obstante; se pueden advertir algunos paralelismos entre ellos. Durante los dos últimos meses, hemos podido conocer y también revivir todo tipo de informaciones relacionadas con el mundo del terrorismo y sus horribles consecuencias. Hemos sufrido atentados terroristas con y sin pérdidas de vidas humanas en España. Hemos conocido nuevas masacres terroristas en Argelia y Pakistán, por citar algunos países. También hemos podido conocer sentencias derivadas de actos terroristas, así como amenazas, extorsiones, actos callejeros etc. Todo ello, desde mi punto de vista, no confirma que el terrorismo haya pasado a ser en nuestro país, un asunto relegado a la quinta posición en nivel de interés por parte de los españoles; si así lo fuera, sería un indicador de que tres o cuatro asuntos de interés general, han relegado a dicha posición a un tema muy importante para los españoles, es decir, que la calidad de vida en España se deteriora a marchas forzadas. No creo que pueda haber interés más lógico y natural que el conservar la propia vida.
Me gustaría hacer un esfuerzo para desvincular las elecciones legislativas, del próximo mes de marzo, de las acciones y la vida del terrorismo pero, sinceramente, me resulta muy difícil conseguirlo. En primer lugar, se oyen comentarios, de que los partidos políticos, los mismos que tienen el deber de proteger nuestra seguridad y nuestras vidas frente al terrorismo, quieren eliminar al mismo del debate electoral. ¿Cabe mayor afrenta y desprecio hacia las víctimas y hacia los ciudadanos cuyas vidas deben proteger de los actos terroristas? ¿No es importante para ellos el plasmar por escrito lo que piensan hacer para que el terrorismo no marque la agenda ni las acciones de gobierno en un país democrático, al menos en teoría?

¿No es importante para ellos el plasmar por escrito lo que piensan hacer para que el terrorismo no marque la agenda ni las acciones de gobierno en un país democrático, al menos en teoría?
La composición actual de nuestra cámara legislativa es fruto de un atentado terrorista; importantes acciones de gobierno, aún en vigor, relacionadas con el terrorismo, están supeditadas a las exigencias de grupos políticos cuya acción se sustenta en el terror, ¿con estos antecedentes nos quieren hurtar el debate sobre el terrorismo? Otra cosa distinta es que dejen de utilizarnos a las víctimas como elemento de renta política. Eso sí sería una decisión noble.
Aún se oyen los ecos de los atentados del Corredor del Henares: “Queremos saber la verdad” “España no se merece un gobierno que nos mienta” ¿Creen nuestros políticos, los salidos de aquellos gritos, que esas preguntas han encontrado respuesta al día de hoy? En una reciente encuesta, el 73 % de los ciudadanos piensan que debía continuarse la búsqueda de la verdad del 11-M ¿Piensan dichos políticos que con lo hecho conocemos la verdad, se ha hecho justicia, se han sanado las heridas y se ha aplicado una política de prevención eficaz contra el terrorismo?
De entrada hemos de advertir que con la actual política sobre terrorismo estamos en la siguiente situación. Respecto al atentado del 11-M podemos hacer algunas observaciones que pueden dar respuesta a la pregunta anterior:
- Aparte de los tres condenados en el primer juicio los inculpados eran 110. - ¿Conocemos los móviles de la masacre? - ¿Se han confirmado las hipótesis iniciales? - ¿Sabemos realmente quién o quiénes ejecutaron el atentado? Jamal Zougham, en solitario, ¿pudo poner los artefactos y matar a casi 200 personas dejando heridas a casi 2000? - ¿Desde cuándo están suspendidas las investigaciones policiales sobre el caso? ¿O siguen dichas investigaciones? ¿Han dado algún fruto hasta hoy? - ¿Se han depurado las responsabilidades políticas de la masacre? - ¿Cómo se piensa abordar esta incógnita? - ¿Se piensa crear una Comisión de Investigación independiente o una comisión de la Verdad? ¿Con qué garantías? - ¿Qué se piensa hacer para descubrir a los inductores de dicha masacre? - ¿Son fiables las instancias judiciales después de lo visto hasta hoy? - ¿Se han definido los beneficiarios de la masacre? Sería un buen método de investigación el partir de unas hipótesis al respecto o de unos indicios. Supongo que lo hecho hasta ahora se ha basado en indicios o pruebas indiciarias.
Todo lo que antecede es sólo una muestra del balance y de las previsiones de futuro que esperamos de nuestros próximos representantes políticos. ¿Es mucho pedir o es lo que deben darnos sin que los ciudadanos lo exijamos? Si analizamos la trayectoria seguida en la lucha contra ETA podríamos llegar a formularnos preguntas para las que los ciudadanos no tenemos respuestas al día de hoy. Creo que caben dos alternativas: o se vuelve a la política que dio buenos resultados o se nos explican las bondades de una política de negociación y de acuerdos con los terroristas y sus apoyos políticos.
Reseñemos algunos ejemplos de noticias que nos permitan aprender de los errores.
En el ámbito judicial tenemos tres ejemplos que pueden ayudarnos a reflexionar sobre el futuro:
- El juicio al entorno de ETA
- El atentado de Omagh
- El juicio a los secuestradores de Publio Cordón
El primer caso parece claro que puede ser un buen ejemplo de aplicación de la justicia a los apoyos necesarios para una organización terrorista. El atentado de Omagh, al parecer, no fue cometido por ninguno de los presuntos terroristas. Y en el caso de Publio Cordón algo similar a éste.
Dos atentados de corte islamista:
- El desdichado atentado de Argel. Al parecer fue un atentado suicida contra civiles.
- El atentado de Pakistán. Un atentado contra una candidata en un proceso electoral, posiblemente enmascarado con un atentado suicida e indiscriminado (al día de hoy son sólo hipótesis). Los disparos ponen en tela de juicio la autoría por terroristas suicidas. Las fechas y el objetivo ponen de manifiesto el interés de los terroristas por incidir en el proceso electoral.
Interesantes puntos de convergencia y divergencia con los atentados del 11-M ¿No? La cuestión radica en saber cómo los políticos que salgan del 9-M van a abordar las deudas que los salientes tienen para con las víctimas del terrorismo y para con la sociedad que los eligió. Trabajo no falta para la nueva legislatura. Si se enmiendan los yerros cometidos hasta hoy, España podría volver a un período de mejora de la confianza y de la convivencia entre todos; si seguimos por el camino actual, las perspectivas no resultarán muy halagüeñas. Por ello, “queremos saber toda la verdad”. |