 Lo pueden leer en un auto del Juzgado Central de Instrucción Nº 6 de la Audiencia Nacional que el 25 de agosto de 2009 firmó el juez Eloy Velasco: “ no se puede practicar cualquier prueba en cualquier orden y en cualquier momento, ni se puede practicar siempre la misma prueba hasta llegar, más que al resultado de la justicia material, a que por fin satisfagan los intereses de alguna de las partes personadas”.
Tengo la suerte de conocer a una de las partes personadas a la que contestó el juez Velasco. Gabriel Moris y Pilar Crespo le pidieron que practicara nuevas pruebas sobre los explosivos que sirvieron para asesinar a su hijo Juan Pablo la mañana del segundo jueves de marzo de 2004. Seis meses tardó Velasco en responderles. Al final de su respuesta les concedió tres días para contestar a lo que han podido leer. No contestaron. ¿Para qué? ¿De qué les serviría intentar explicarse ante un funcionario que ya les juzgó y que no dudó en advertirles de que no se puede insistir en buscar lo que “por fin satisfaga los intereses de alguna de las partes personadas”? ¿De qué “intereses” habla Velasco? ¿Qué quiere decir con lo de “por fin”? ¿Qué sabe él del dolor de Gabriel Moris y de Pilar Crespo? ¿Qué necesidad tenía de causarles más frustración? Podía rechazar o aceptar su petición sin entrar en lo que califica de “sus intereses”. Si considera que ya se probó lo que le piden que se investigue le bastaba con negarlo. Pero no le pareció suficiente. Fue más allá. ¿Por qué? ¿Qué le podían contestar Pilar y Gabriel a un señor que parece confundir su dolor con “sus intereses”? Ni Pilar ni Gabriel ni nadie que sufra por la masacre de Madrid merece la respuesta del juez Velasco. . No sé quiénes y por qué volaron cuatro trenes de cercanías en Madrid. No lo puedo saber. No me permitieron saberlo. De lo que estoy convencido es de que nadie medianamente informado y libre de prejuicios comulgaría con el tan oficial como increíble relato de los hechos que no alcanza a explicar lo sucedido. En cualquier caso, según la propia Audiencia Nacional pudieron estallar explosivos ajenos a los que reseña la versión oficial. sus intereses”? Pilar y Gabriel preguntan por lo que nadie les contestó. Por lo que preguntaría cualquier magistrado si fuera víctima de un atentado en el que según la propia A. N. pudo mediar un explosivo que se desconoce. ¿Qué sentiría su señoría si seis meses después rechazan su petición y le advierten de que no pueden satisfacer “ No deberían existir los tribunales extraordinarios. Es cierto que acudir a un juez en España es apuntarse a una tómbola. Pero no creo que sean muchos los jueces españoles que se atrevieran a firmar lo que han podido leer al comienzo de este artículo. La Audiencia Nacional tendría que desaparecer. Más, mucho más, después de que uno de sus jueces firmara lo que firmó Velasco. Sé del dolor y de los intereses de Pilar y de Gabriel. Desconozco los de su señoría. Lo que sí me consta es que no conozco a nadie capaz de responder lo que respondió a unas víctimas del 11-M. Pilar y Gabriel acertaron cuando decidieron que mejor le dejaban a solas con su respuesta. ¿Para qué iban a volver a ponerse en contacto con él? No se lo pudo dejar más claro. Lo que necesitan, lo que necesitaría cualquiera que estuviera en su lugar, muy difícilmente lo encontrarán en la Audiencia Nacional. Por fortuna, todavía existen otras instancias en las que preguntar por lo que hasta ahora nadie contestó. Nota aclaratoria Tras escribir y publicar este artículo me informan de que Pilar Crespo y Gabriel Moris recurrieron el auto del juez Velasco. Confiemos en que por una vez la Audiencia Nacional responda con el bien al único interés de los que sólo buscan la verdad. |