Según un sondeo de Sigma Dos que publicó el diario El Mundo poco después de conocer la segunda sentencia sobre la masacre de Madrid, el 73% de los ciudadanos españoles quiere que se siga investigando. Nadie ha de sorprenderse. Siempre se ha de seguir investigando, más cuando lo que se pide que se investigue en el mayor atentado que hemos sufrido en España. Pero lo sí ha de de inquietar a todos los que han investigado, instruido y sentenciado, es que nada menos que el 40% de los ciudadanos creen que no se sabe quiénes fueron los autores materiales.
Por lo que se desprende del sondeo realizado por Sigma Dos, casi la mitad de los españoles duda de que Emilio Suárez Trashorras, Otman Gnaoui y Jamal Zougham sean responsables directos del 11-M. De cien españoles, cuarenta no coinciden con la Audiencia Nacional. No están convencidos de que los autores materiales sean los que han condenado a miles de años de cárcel; sin embargo, les sobran motivos para hacerse, entre otras muchas preguntas, las siguientes: ¿Por qué condenan a Trashorras y ni siquiera procesan a Manolón? ¿Por qué detienen a Otman el Gnaoui sólo seis días antes de la masacre? ¿Qué tienen en contra de Jamal Zougham? Pronto alcanzaremos el cuarto aniversario del 11-M. Y de lo único que no podemos dudar es del sufrimiento. Como el 40% de los españoles, por no saber no sabemos quiénes volaron cuatro trenes en Madrid. Y no lo sabemos porque lo que nos han contado no puede ser cierto. Los hechos no pudieron suceder del modo que nos los cuentan. Ni siquiera los que simulan aceptar la versión oficial pueden creer que un ex minero confidente de la Policía y esquizofrénico, junto a un delincuente de poca monta, y a un tipo que ni huye ni se esconde cuando de haber colocado en los trenes una mochila bomba sabría que no tardarían en detenerle, perpetraron tan descomunal masacre. ¿A quién le importa que el 40% de los españoles y el más común de los sentidos duden de lo que nos presentan como autoría material? ¿Qué le devolverá el Supremo a la Audiencia Nacional? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es lo que el 14 de diciembre publicó Luis del Pino en Libertad Digital: “El viceministro de Exteriores de Marruecos se reunió en secreto con Moratinos una semana después del 11-M”. - De ser falso, ¿por qué Moratinos no lo niega? - De ser cierto, ¿por qué no explica por qué y para qué, tras la masacre y antes de los extrañísimos sucesos de Leganés, se reunió con un ministro marroquí? - ¿Por qué en secreto? - ¿Por qué el Partido Popular no le exige que lo niegue o lo explique? No nos queda otra que insistir en una pregunta que ya hemos formulado. ¿A quién, salvo a las víctimas que no comulgan con la versión oficial, le importa saber qué pasó el 11-M? Hoy sabemos que el Sindicato Unificado de Policía (SUP) quiere que la Audiencia Nacional le diga si cuenta con razones suficientes para querellarse en contra de Federico Jiménez Losantos y de Luis del Pino por delitos de calumnias y de injurias. No sabemos qué le responderán, lo que sí sabemos es lo que escribió J. María Sánchez Fornet el 23 de noviembre de 2004. Y no tiene desperdicio. Según el secretario general del Sindicato Unificado de Policía, “… es injusto sembrar dudas sobre el comportamiento de miles de policías o guardias civiles por el comportamiento de unos pocos, hasta donde sabemos todos mandos, que nunca debieron haber ostentado dicha responsabilidad”. El SUP está en su derecho de querellarse en contra de quien crea que le ha injuriado o calumniado. ¿Quién podría negárselo? Lo que ocurre es que tampoco se nos puede negar a los ciudadanos el derecho de preguntarle a un hombre que ha de estar tan bien informado como Sánchez Fornet, -¿De qué comportamientos nos habla? -¿De qué mandos? - ¿Por qué no debieron ostentar la responsabilidad que ostentaron? -¿Por qué no les denunció? En cualquier caso, no sólo de mandos y comportamientos escribió en su día Sánchez Fornet. También se metió en honduras respecto a la autoría de la masacre. A su juicio: “No hay prueba alguna, a fecha de hoy, de la implicación de ETA en los atentados del 11-M, lo que no quiere decir que se deba descartar esa hipótesis. Pero junto a ella, hay otras que deberían investigarse. Por ejemplo, la apuntada por Casimiro García-Abadillo en su libro La venganza sobre la implicación de servicios secretos extranjeros en los atentados. ¿Qué Gobierno reconocería tal implicación, aun con pruebas, ante un vecino apoyado por la mayor potencia militar? ¿No sería ese hecho motivo de una política de ocultación, que en lenguaje político sería «de interés de Estado», para evitar la inestabilidad consiguiente? Si fuese cierta y se conociera dicha hipótesis, ¿qué situación se daría en la sociedad española respecto a los nacionales del país vecino? - ¿A qué “interés de Estado” se refiere Sánchez Fornet? - ¿De qué servicios secretos sospechaba o sospecha el secretario general del SUP? - ¿De los marroquíes? - ¿“Jugaron los servicios de Rabat simplemente a dejar que la cometa fuera alcanzando su altura o hicieron alguna aportación más creativa”? - ¿Qué puede saber Mohamed VI del 11-M? - ¿Por qué Lotfi Sbai no ha sido procesado por el 11-M? - ¿O es que Sánchez Fornet se refiere a los servicios secretos sirios? - ¿Por qué son tantos los sirios que aparecen en lo que nos cuentan del 11-M? - ¿Es cierto que Moratinos ha prometido a Siria que no entregaría a Al Kassar a Estados Unidos? - ¿Por qué encontramos tantos sirios en lo que nos cuentan del 11-M? - ¿Qué será de Kalaji? - ¿Y de Sabagh Safwan? ¿Qué será del “pollero de Valencia” que nació en Alepo? No por gusto el Tribunal Supremo tendrá que resolver 29 recursos en contra de las condenas del 11-M. |