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La sentencia del 11-M Imprimir E-Mail
Colaboraciones - 11-M
Escrito por Isidro Martínez Oblanca   
lunes, 05 de noviembre de 2007

Por la radio, escucho con atención al juez Bermúdez leer la sentencia resumida sobre los atentados del 11-M de 2004 y, desde los primeros minutos, puedo apreciar el camino que seguirá el conjunto de la sentencia. La dinamita de Mina Conchita aparece en el esperado fallo judicial como elemento imprescindible para la comisión del terrible atentado que se llevó por delante a casi 200 personas y dejó malheridas a 1.500, algunas con grandes secuelas y muchas con impactos físicos y psíquicos insuperables.
He seguido bastante el juicio y, honestamente, creo que el Tribunal ha desarrollado un papel en el que intentó transmitir firmeza y rigor en la búsqueda de una parte sustancial de la verdad. No lo ha conseguido porque, finalmente, han quedado lagunas importantísimas relacionadas con la autoría intelectual y las más que fundadas sospechas sobre el papel de algunos 'tutores' de los confidentes y, especialmente, sobre la inaceptable aparición de pruebas falsas. Esta segunda parte, la de las lagunas, tiene mucho que ver con la incapacidad de la instrucción para profundizar en la maléfica parte pensante
Quotation Esta segunda parte, la de las lagunas, tiene mucho que ver con la incapacidad de la instrucción para profundizar en la maléfica parte pensante Quotation
que diseñó la mayor masacre en la Historia de España con el indiscutible objetivo terrorista -conseguido- de influir en el proceso electoral que se estaba celebrando entonces y que, finalmente, llevó a Zapatero al poder.

Creo que la sentencia es conforme al procedimiento de instrucción, que fue malo, y a partir de ahí el Tribunal de la Audiencia Nacional ha juzgado los hechos y condenado a varios de los encausados aunque, finalmente, haya habido sorpresas con algunas absoluciones inesperadas relacionadas casi todas con la denominada "trama asturiana", con lo cual ni trama, ni nada. Menos mal por la parte que nos toca.

En la radio centran sus prímeras críticas en la indeterminación del explosivo pero no existe la más mínima duda que Suárez Trashorras, ex-minero, tenía relación con algunos de los condenados y sus 'correos' les proporcionaban la carga mortífera, algunos de ellos, al parecer de la sentencia, sin saberlo.

Continuamos sin saber exactamente lo que pasó, pero algún día se sabrá toda la verdad.

Isidro Martínez Oblanca
Acerca del Autor:
Fue senador por parte del Partido Popular en Asturias y presidente de la agrupación popular en el concejo de Gijón
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