Del 11-M y del supuesto viaje de El Chino PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - 11-M
Escrito por Víctor Llano   
martes, 26 de enero de 2010

ImageLa otra tarde y en un bar de Madrid escuché de boca de dos señores la conversación que ahora les reseño. Hablaban un asturiano y un madrileño. Al primero lo presentaré como Pelayo. El segundo será Manuel.  

Pelayo.- Así que sigues dándole vueltas al 11-M. 

Manuel. Sí.  

Pelayo.- ¿A qué conclusión has llegado?  

Manuel.- A la misma que tú. El relato oficial no es creíble.  

Pelayo.- Hasta ahí ya llegaste hace casi seis años. No avanzaste mucho más.   

Manuel.- ¿Y por qué no avancé mucho más crees que he de olvidarme del asunto?  

Pelayo.- No. Tú sabrás lo que has de hacer. ¿Insistes en la hipótesis que responde a que los que taparon la autoría no volaron los trenes?  

Manuel.- Por supuesto. Unos tipos vuelan los trenes. Y otros -ajenos a la masacre, pero no a todo lo que sucedió- la esconden con un relato falso. Pero de ahí salen muchas preguntas. ¿Por qué se inventan un relato falso los que son ajenos a las 10 bombas que estallaron?  

Pelayo.- No lo sé. Lo cierto es que también yo creo que ocurrió así.  

Manuel.- ¿Dónde vamos con lo de “no lo sé”? Nadie tapa lo que han hecho otros de no mediar un objetivo propio que en este caso ha de responder al interés de que no supiéramos de alguna historia relacionada con el 11-M.  

Pelayo.-  ¿Qué historia?  

Manuel.- La que se encierra en las dos bombas que no estallan. Para que no supiéramos de ella tapan la autoría de la masacre los que sin volar los trenes sabían de la historia que encontraríamos tras las dos bombas que no podían estallar.  

Pelayo.- ¿Y en esa historia de lo que no estalla entra Asturias de la mano de Mina Conchita?  

Manuel.- O entró antes o la introdujeron después. Trashorras -el confidente del policía Manolón- declaró en la vista pública que El Chino y Zouhier le preguntaron por dinamita. Javier González Díaz -uno de los asturianos a los que acusaron de suministrar los explosivos que según la versión oficial estallaron en la masacre de Madrid- ya fue condenado en 1979 por su relación con un alijo de dinamita destinado a Terra Lliure. Toro y Trashorras fueron condenados por traficar con explosivos en julio de 2001. Es más, según Fernando Múgica, entonces -siendo Mariano Rajoy ministro del Interior- se aparcó el tema de los explosivos después de que Juan Carretero -jefe superior de la Policía en Asturias- recibiera una llamada de Jesús de la Morena, comisario general de Información. Son muchos los datos que demuestran que en Asturias, con conocimiento de la Policía, se ofrecía dinamita marcada a todos lo que quisieran escuchar una oferta. La robara o no El Chino, creyera o no creyera Trashorras que su socio en el tráfico de drogas la quería para volar joyerías, lo cierto es que mucho antes de la masacre de Madrid en Asturias se ofrecía dinamita. Puede que una parte de lo que se ofreció responda a las dos bombas que no estallaron el once de marzo de 2004.  

Pelayo.- No te entiendo. Mil veces me negaste la veracidad del supuesto viaje de El Chino transportando explosivos a Madrid bajo un terrible temporal. Por cierto, dices que se inventan el viaje de El Chino. Bien. Si el viaje es falso, si se lo inventan, ¿por que lo hacen coincidir con un temporal? De ser falso, de inventárselo, jamás lo habrían hecho coincidir con un temporal y con carreteras intransitables. Lo hubieran colocado en cualquier otro día.  

Manuel.- No podían fecharlo cualquier otro si lo que pretendían era enredarnos con la historia de los etarras que detuvieron en Cañaveras en la madrugada del 29 de febrero de 2004 cuando transportaban explosivos a Madrid.  

Pelayo.- Nos hubieran enredado igual si, de ser un invento como creemos que es, hubieran fechado el viaje de El Chino dos días después. Es más, nos hubieran enredado mejor. Serían muchos los que dirían que como no pasaron las bombas de los etarras que detuvieron en Cañaveras, El Chino intentó pasar las suyas también al servicio de ETA.    

Manuel.- Eso es cierto. En cualquier caso, insisto, a fecha de hoy estoy convencido de que todo lo que relaciona a El Chino con Asturias no es más que una película que se grabó entonces para estrenarla después. Película en la que aparecerían las dos bombas que por miedo a que estallaran volaron los TEDAX  de Madrid.  

Pelayo.- Sin embargo, el abogado José María de Pablo sí parece creer en el supuesto viaje de El Chino bajo un temporal.  

Manuel.- Vamos a ver, Pelayo. Yo no soy abogado. Puede que acierte De Pablo. Pero estoy convencido de que, de ser cierto, el viaje de El Chino de Asturias a Madrid estuvo siempre controlado por los que podían controlarlo al servicio de una película que estrenarían más tarde.  

Hasta ahí  pude escuchar. Y me bastó para comprobar que son muchos los que no se conforman con el relato tan oficial como increíble que no alcanza a explicar el 11-M.

 
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