El diario El Mundo publica este domingo una entrevista sábana que a lo largo de esta semana le hizo Pedro J. Ramírez al presidente del Gobierno. Nunca leí cosa igual. Ni tan larga ni tan aburrida. Es sólo más de lo mismo. Melón con sal. Va a ser verdad que el marido de Agatha siente devoción por el de Sonsoles.
De otro modo no se explica que durante más de ocho horas de diálogo y habiéndose detenido en los suicidas del 11-M, el director del diario El Mundo no le preguntara a Zapatero por quién, pocas horas después de la masacre, le informó de lo que en los trenes se encontraron restos de uno o dos suicidas : - ¿Estás seguro de eso?- Es una información que nos llega de dentro. Oye, hemos gobernado durante 13 años y tenemos gente dentro. Es cierto. Tenían gente “dentro”. Y ahora es el propio Zapatero el que está “dentro”. Entre otros, gracias a los que entonces tenía “dentro” y le advirtieron a tiempo de que ETA no había volado los trenes. En lo de lo de los etarras parece que acertaron. Es más, según esta hipótesis, más que acertar, apostaron a cartas marcadas. Sin embargo, no aparecieron restos de suicidas en los trenes. O Zapatero mintió o le engañaron. Si mintió no merece estar “dentro”. Y si le engañaron, está obligado a informar a los españoles de quién le engañó. No entendemos cómo nadie se lo ha preguntado. Ni siquiera, tras ocho horas de cháchara, el director de periódicos al que tan oportunamente se lo contó. Las víctimas de la masacre tienen derecho a conocer la fuente de Zapatero. El entonces candidato ni era ni es periodista. Un juez podría exigirle que la revelara. Puede que ésta le engañara a conciencia. De ser así, y creemos que es así, queremos saber por qué le engañó y si conocía otras muchas circunstancias de lo que tanto parecía importarle. Lo más probable es que pudiera explicarnos por qué, según la versión oficial, en Leganés se suicidaron los que no se suicidaron en los trenes. En cualquier nación que se respetara a sí misma -más, en asunto de tanta importancia- obligarían al presidente del Gobierno a revelar el nombre del individuo que desde “dentro” le engañó con lo de los suicidas que no aparecieron hasta tres semanas más tarde. Aquí, no. Aquí nadie se lo pregunta. Es lo que tenemos los españoles. La siesta. Y no por gusto los de “dentro” prefieren que sigamos dormidos. Sólo así se entiende que cuando tropiezan con uno que no quiere dormir y pide ver la grabación de la pericial de explosivos que ordenó grabar el tribunal, le respondan que vuelva mañana. No todos cabemos dentro. En cualquier caso, seguiremos preguntando por los crímenes de marzo. Y casi mejor desde fuera y en paz con nuestra conciencia. |